CUANDO AMAR
ES VERTIENTE
Hoy
presentamos un libro de poemas muy especial, no precisamente singular, porque
la temática es el amor de pareja, y de eso mucho en poesía hemos visto, sino
por la percepción luminosa de los principios que sostienen el flujo del Amor en
el Universo todo.
Esto es lo
que trasluce en estos poemas.
No es fácil
percibir el fenómeno amoroso estando involucrado en el vórtice del
arrobamiento, del mismo modo que no es posible ubicarse en el centro de un
tornado. Las fuerzas puestas en juego en ambos casos son inmanejables, y los
principios de la acción habitualmente se confunden.
Lo notable
en este caso de “Cuando amar es vertiente” es que surgen claramente del fluir
de las palabras poéticas los principios prístinos de toda acción amante, más
allá de que esta sea atinente a una pareja, a un amor filial, un amor de
amistad o cualquier otro.
Les propongo
entonces que vayamos conversando estas visiones de la realidad amorosa en su
nueva versión, intercalando con las lecturas de los poemas en la voz y figura
de su creadora: Cecilia Glanzmann:
Te amo y me
amas
La humildad aparece aquí en
el primer plano: “nuestro crecer humilde”,
nos dice Cecilia al citar este agigantamiento de su mutuo amor. Reconoce que es
la humildad la que posibilita el transporte del Amor en toda su expresión. No
hay crecimiento del Amor sin humildad, y hay que decirlo.
Nos muestra
también en este poema que la aparición del “Otro” es el motivo de nuestro existir. Y en este
Otro descubre el espejo que le permitirá verse y reconocerse en él: “descubrir y descubrirse día a día” nos
dice.
La pareja es
la oportunidad que nos da la vida para posibilitarnos la interrelación con “El
Otro” que nos completa y nos permite vernos. Este efecto de espejo es mutuo,
ocurre en ambos por igual.
La pareja
humana nos permite el ascenso en el amor como ningún otro esquema de
vinculación puede lograrlo (amistad, amor filial), por la magnitud y
profundidad abarcante del fenómeno.
Canto a la
alegría intensa
La Alegría es la
manifestación del flujo del Amor.
Su
consecuencia es la Felicidad.
La felicidad
ha sido puesta por la especulación filosófica en la meta del camino de la vida,
pero creo que esto es falso.
La búsqueda
debe centrarse en la Armonía
vital que nos vuelve uno con el Universo y se logra con la Paz interior. Este es el
verdadero objetivo a tener en cuenta. Logrado esto, la felicidad llegará por
añadidura.
Por eso es
que Cecilia nos dice en este poema que “hay
ofrenda entera a vos// y la hay en mí.” Es esta ofrenda el darse en la armonía
del encuentro; no pedir nada. Ofrecerse es la clave.
Amarte
Veamos aquí
cómo funciona la pareja como dipolo
pro activo en función del crecimiento individual y mutuo. Es el aumento
de lo personal en la unión.
El fenómeno del Amor bien concebido es lo nutriente y eficaz
que resulta a nivel de la persona.
Cecilia nos
lo está diciendo aquí: “fue el aprender a
enraizarme como mujer”
Y también
para su Walter ha sido un crecer en el camino: “fue aprender a permitirte el vuelo con tu ansiedad tan terrenal”.
En nada se
opaca lo personal de cada uno. En cambio se mejora y se crece.
Quiero
sentir el Amor
Aquí se hace
presente ese maravillarse con las fuerzas de la naturaleza en sus dos
polaridades estelares: el sol y la luna surgiendo de la infinitud del horizonte.
Y aparece ese querer pertenecer a tal evento magnífico en armonía. Así nos dice: “Quiero beber el deleite//de amarnos”.
Esto es
ponerle rocío del alba
No hay
sensación de agotamiento ni rutina para este amor. ¡Siempre es un renacer!! Aún
en el ocaso se le pone alba.
Porque
funciona en todo momento ese mecanismo depurador interno que limpia las
acciones y aconteceres diarios, en la persona que se propone realizar esta
tarea permanentemente. De este modo se le pone siempre presencia nueva a la relación. Así es que
Cecilia nos lo describe como “Esto es
poner el rocío del alba//en los atardeceres//y sentir el beso de Dios//siempre
renaciendo en uno.”
Hay una
paciencia sabia
Estos son
resultados concretos que nos comunica Cecilia; logros de a pasos constantes; la
movilidad de pareja
se pone en juego. Esta movilidad es una de las dimensiones del Amor, siendo las restantes la presencia y la pureza. Se aplica aquí al empleo
de las diferencias entre los componentes de la pareja como bipolo motriz,
propulsor de cambios y ayudas mutuas nutrientes.
Un pestañeo
Veamos estas
tres herramientas que nos muestra Cecilia que utiliza en la intimidad de su
relación:
·
El estadio donde baja el nivel de las ondas de la
mente, aquietándose esta como las aguas de un lago que sin viento
conforman un espejo en su quietud. Así posibilita el contacto profundo de alma
a alma.
·
Compartir el alimento. ¡¡es un misterio de unión!! El
humano personaje siempre festeja con una ingesta. Jesús implantó la Eucaristía
a partir de la última cena, recreando ese momento en un Kairós.
·
La unión de los cuerpos y el éxtasis conforman el sumum de la unión de
pareja. En la plenitud del éxtasis se toca el cielo de a dos. Esto produce
alegría, que si es correspondida plenifica en el Amor.
Nos ayudamos
Amor
Aquí nos
revela Cecilia que amar no
es fusionarse con el otro, sino unirsele manteniendo las diferencias.
“hay un espacio//que solo cabe en cada uno” nos dice.
Pierre
Teilhard de Chardin lo postula en un principio de oro: “En el Amor, la
unión diferencia”.
A veces
He aquí el
corazón del problema que el Amor nos plantea: el tipo de fenomenología de que
se trata. En el amor lo espacial
no tiene ingerencia. Poner el dinero, la casa, las comodidades adelante no
cubre ningún objetivo para el Amor.
Porque el
Amor se lleva armónico con el tiempo, con la luz, por eso es que debe ser convocado
continuamente. Nada hay en él de adquirido para hacer su continuidad
asegurable.
El Faraón hizo
la pirámide hace cinco mil años. Allí está. Pero no sabemos siquiera si amó...
Qué luz
cuando el abismo
Las crisis y su abismo
relatados en el poema.
El resultado
potente en los “...frutos sanos y
maduros”, los hijos que hoy están dando fe de lo actuado.
Así los
siente como columna hacia el futuro en la descendencia, merecido premio a la perseverancia en el Amor.
Amados Hijos
Refiriéndose
al amor a sus hijos encuentra a Dios en el abrazo de la vida. Y se le aparece como
suele hacerlo, por intermedio de la Gracia, que fluye cuando el alma se purifica.
Al concluir
la lectura de este sustancioso libro de poemas constatamos la obtención de
varios resultados:
El primero
es que, tal como nos lo anunciara Cecilia en el comienzo, el poema se hace
oda.
En efecto,
esta obra nos remite, desde su relatora, a un único personaje: su Walter amado.
Sin embargo
puede extrapolarse tranquilamente a cualquier pareja de amantes que hayan
sabido aprender los secretos del Amor bien concebido y entregarse
concientemente a los brazos del Misterio.
El segundo
resultado que se me aparece es el preciso punteo que se nos presenta de los detalles de la fenomenología del
amor de pareja: la movilidad como una de las tres dimensiones del amor;
la no fusión del dúo sino la unión pro activa; el fenómeno totalizador en la
acción; la aparición de la Alegría como manifestación del fluir sin obstáculos
del Amor; la inserción del Amor en la
fenomenología de la temporalidad y no en la del espacio; la recepción de la
energía amorosa proveniente de la fuente única espiritual asentada en la
divinidad.
El tercer resultado
es que, lo que estos poemas tienen de concomitante, es un estudio detallado de
la metodología de trabajo a aplicar para lograr un excelente resultado en la conformación de una
pareja, sin caer en las desviaciones de un “egoísmo de dos”. En tal sentido
me recuerda el decir de Rubén Vela en relación al “trabajo de herrero” que significa realizar un poema.
Quiero
agradecer finalmente a Cecilia Glanzmann quien me ha dado la magnífica
oportunidad de presentar este tan apasionante poemario.
Buenos Aires
Miércoles 2
de noviembre de 2016
Gente de
Letras
ANEXO:
PARICIÓN
Invadida de poesía
del afuera y del adentro
sube la palabra
sube desde el aljibe de mi alma
se remansa por el cántaro del cuerpo
busca colores y
sonidos
y el aroma de lo horneado
en mi corazón henchido de existencias.
No hay cauce lineal
no hay puerto que la despida
o la reciba.
Solo se acuna hasta aletear
y se desentraña en la mirada
con la poesía del afuera y del adentro.
La mano traza el vértigo acompasado de silencios
y se torna transparente hasta ser voz en el poema.
La escucho en el relámpago del cáliz
abriéndose en mil
pétalos blancos.
La poesía del afuera crecida en el adentro
fluye renacida.
Cecilia
Glanzmann
En este nuevo poema se describe ese reconocimiento de la
palabra fluyendo por dentro y por fuera, invadiéndolo todo con la poesía, ese
aletear como el pájaro naciente al iniciar su vuelo, ¡esa magia que nos une al
Misterio!
Sin dudas Cecilia, vives en el poema. Por eso dices
“invadida”, porque no sólo sientes el fluir de la expresión poética ante los
hechos, pensamientos e ideas, sino que percibes todo lo que ocurre como
adorable.
Recibo tus poemas del mismo modo que me llegan los de
nuestro querido Rubén Vela, con esa intensidad que hace vibrar mi alma.
31 de octubre de 2016
Excelente análisis de Miguel Marlaire que comparto ampliamente.
ResponderEliminarBellísimo poemario.
Celia... Muchas gracias por tu valiosa opinión sobre el análisis que hizo Miguel Marlaire de Cuando amar es vertiente. Y por tu valoración de mi poemario. Abrazo de luz. Cecilia
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